PATRIMONIO CULTURAL SUBACUÁTICO

En Diciembre del año pasado, tuvo lugar un coloquio científico sobre los factores que impactan sobre el patrimonio cultural subacuático, a manos de la UNESCO. Hace ya 10 años que la UNESCO creó la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, con el fin de unir a todos los Estados para salvaguardar los yacimientos arqueológicos sumergidos.

Desde hace muchísimo tiempo, los yacimientos arqueológicos ubicados en tierra han sufrido expoliaciones y saqueos constantes. Pero hoy en día, el camino recorrido para su protección es bastante largo y fructífero. No obstante, esto no ocurre con los yacimientos que se encuentran bajo el mar, siendo “destrozados” sin impunidad, lo que hace que la situación sea lo suficientemente grave como para que la UNESCO tome cartas en el asunto mediante dicha Convención.

La riqueza de este patrimonio es tan grande, que podríamos hablar de unos 3 millones de barcos sin localizar, diseminados por los distintos mares y océanos del mundo. Ciclones o terremotos hicieron desaparecer obras tan importantes para el patrimonio mundial como el Faro de Alejandría, o Port Royal (Jamaica), por poner dos ejemplos conocidos por todos.

Me gustaría remarcar que el hecho de que estos yacimientos se hallen bajo el mar no debería influir en la manera en que protegemos las huellas que nos dejaron nuestros antepasados. Para ello, sería necesario que la sociedad cambiara su modo de pensar acerca de los “cazadores de tesoros” (buscadores de cofres con oro de barcos hundidos), una imagen idealizada que se nos muestra constantemente en películas, libros, o revistas. Pero lo que realmente importa es que más de 300 pecios por todo el mundo han sido expoliados, para vender lo obtenido posteriormente y así obtener beneficios económicos. Sin duda, esta “cacería” resulta muy lucrativa.

No obstante, los “cazadores de tesoros” no son los únicos que influyen en la destrucción de este patrimonio, como algunos sistemas de pesca (pesca de arrastre), o los barcos de pesca impulsados por motores. El impacto de esta actividad sobre los pecios, se puede comparar con la de la agricultura sobre los yacimientos terrestres, solo que en materia subacuática no hay normativas específicas al respecto. También ayudan en su deterioro las construcciones portuarias, excavaciones de túneles de metro, gasoductos, etc.

Por tanto, es necesaria la toma de conciencia por parte de la sociedad, de que no solo existe el patrimonio terrestre, sino también subacuático, y que merece la pena su protección. No cabe duda de ello.

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