Turismo Verde, Turismo y Viajes|12 noviembre, 2010 8:04

Otro tipo de responsabiliad social

Hace tiempo que me ronda cierta idea por la cabeza. A ver si consigo transmitirla como quiero.

Tomemos como referencia un destino que conozco bien, Ibiza, que es de donde soy.  Desgraciadamente lo que pasa en Ibiza pasa en tantísimos otros  lugares.

Para bien o para mal estamos acostumbrados a culpar de todo lo malo que ocurre en nuestra isla:

  • Al Ayuntamiento, sea cuál sea el partido o la coalición que gobierne.
  • Al Consell (para nuestros lectores en Latinoamérica este es un órgano de gobierno intermedio entre el ayuntamiento y el gobierno estatal).
  • Al Govern Balear. La culpa es de Mallorca, por supuesto.
  • A los empresarios hoteleros, por supuesto. Estos, además, en opinión de tanta gente, han dejado que sus hoteles se caigan de viejos, de no haber invertido ni un duro en modernizarlos o en ponerse al día. Sin duda hay más de un caso pero en absoluto es la norma.
  • A los emigrantes, verdadera lacra, para algunos, de nuestra sociedad, de nuestro modo tradicional de vida.
  • A que la educación en nuestras escuelas está cada vez peor.
  • A que perdemos nuestras tradiciones porque son sustituidas por aquellas que vienen de fuera.

Ibiza es una isla que depende por completo del Turismo, de la riqueza que generan todos esos cientos de miles de personas que la visitan. Es más que evidente que, independientemente de que cada vez haya más competencia y no sólo en el Mediterráneo sino, por supuesto, la que suponen destinos cómo los del Caribe, convendría ir espabilando de una vez y dejar de quejarnos.

Nos quejamos de cómo el servicio y la atención al cliente están cada vez peor; de que nuestras autoridades se  preocupan, sobre todo, de ver como se llenan los bolsillos con algún que otro sobre bajo manga; de que nuestras ciudades están cada vez más sucias; etc., etc., etc.

Antes, para bien o para mal, había un modelo de educación en el sentido de que todo el mundo tenía más o menos claro que estaba bien o mal, que ceder el asiento del autobús a una señora eran “buenas maneras” no un acto de machismo. No digamos ya cuantos años hace que uno no le coloca la silla a una mujer, se levanta de la  mesa cuando se levanta una señora o, simplemente, damos las gracias cuando alguien nos abre una puerta. ¿No iría siendo hora de reconducir este tipo de cosas? Llamemosle educación católica, formación por la ciudadanía o como sea peor valdría la pena ir tomando estas riendas.

Existe algo llamado “planificación estratégica” en lo que hoy en día se basa cualquier empresa que pretenda ser competitiva. Incluso hay ayuntamientos que se embarcan en su propio plan estratégico.

Pero ¿Qué hacemos nosotros, los habitantes? ¿A que nos comprometemos? ¿Qué aportamos aparte de pagar impuestos y quejarnos de esto o aquello?

Siempre he pensado que un ayuntamiento, por ejemplo, debería gestionarse como una empresa pero me temo que no debe haber muchos que lo hagan. Si yo fuera alcalde tendría claro cuál sería mi público objetivo, mis clientes, tanto internos como externos, que debería contar con la colaboración y la opinión de mi equipo y que todos deberíamos poder contar con la colaboración y el compromiso de los ciudadanos y para ello, por supuesto, creo que la mejor manera de hacerlo sería “escuchando”, pateando la ciudad y vivirla de primera mano, no desde la lujosa atalaya de mi despacho.

Los ciudadanos tenemos la responsabilidad y la obligación de mejorar cada día nuestra ciudad, en todos los sentidos. Sin embargo somos nosotros quienes escupimos, preferimos tirar el chicle al suelo y no a la papelera, tiramos la botella vacía por la ventanilla del coche en lugar de buscar una papelera, y un sinfín de barbaridades más.

Y por lo que respecta a la educación de nuestros hijos, más de uno parece haber delegado tal responsabilidad, en ocasiones, a la escuela en la que estudien, cuando no al libre albedrio o a lo que los críos se “eduquen” gracias a la televisión, a internet o algún videojuego. Cómo que no parece lo más adecuado.

Tarde o temprano eso deberá cambiar pues no concibo que la gente siga pasando de tomar y de exigir responsabilidades, no sólo a quienes hemos puesto en sus cargos con nuestros votos sino también a nosotros mismos. En pocas palabras, ojala que pronto seamos un poco más responsables y conscientes de que tenemos lo que queremos tener y de que podemos mejorar y cambiar las cosas a poco que nos pongamos a trabajar en equipo y tengamos la voluntad y la decisión de hacerlo.

Así que cuando mi buen amigo y compañero César Alemán, Director Comercial para America Latina de mi compañía, y residente en el hermoso Puerto Vallarta,  me dio a conocer el nuevo proyecto en el que se había embarcado no pude más que alegrarme por su iniciativa. Si algo caracteriza a César es su compromiso social pero es que, además, consigue enganchar a sus proyectos e iniciativas porque son buenas y porque lo sabe transmitir.

Su nuevo proyecto puede verse en esta página web:

http://www.vallartensedecorazon.com/

La mejor manera de comprender el proyecto en profundidad es visitando la página y perderse en su contenido. Sólo puedo añadir que me parece una idea brillante y, sin duda, necesaria. Si tenemos en cuenta las circunstancias especiales, por todos conocidas, de nos afectan en estos días aquí en México, aún tiene, si cabe, más mérito pero, estoy más que seguro, iniciativas como esta pueden ayudar a que este fantástico país tenga un futuro mucho mejor. Seguro que irá mejorando con el tiempo. De hecho tiene mejor pinta cada día y le auguro un gran éxito. Ojala que el ejemplo cunda.

El propio César define quienes son los padres de esta criatura:

“Somos un grupo de amigos que desde hace un tiempo hemos venido haciendo acciones  aisladas en pro de la sociedad o de alguna persona en particular con alguna necesidad especifica, recaudamos juguetes, apoyamos a alguien con hijos enfermos y con gastos altos de hospitalización, limpiamos un parque o la playa después de vacaciones, etc, etc, esta vez queremos accionar a largo plazo rescatando los valores, mismos que estamos seguros son la base de cualquier sociedad, mientras mejor son estos cimientos mejor es la sociedad y sus ciudadanos. Aprovechando el perfil de los integrantes de cada uno de los miembros de este movimiento, estamos seguros que podemos acciones en varios sectores de Vallarta, convergiendo todos en una rescate activo de valores, de los valores de los Vallartenses de Corazón

NUESTROS VALORES PRIMARIOS: AMIGABLE, RESPETUOSO, RESPONSABLE, HONESTO Y TRABAJADOR”

En resumen, la responsabilidad social no sólo es cuestión de las empresas, es cuestión de todos. De ahí el título de este artículo.

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1 comentario

  • Hola Felipe:

    Gracias por la divulgación y de lo que creemos es el punto medular de seguir en decadencia o cambiar el rumbo a mejor . . . los principios y valores sociales!!!

    Estamos seguros que si cambiamos nosotros y nos convertimos en mejores personas, seremos una mejor sociedad, un mejor país, un mejor mundo donde convivir y heredar algo que valga la pena a nuestras generaciones siguientes!!

    Les mando un abrazo desde el paradísiaco Puerto de Vallarta

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