Ocaso de un destino turístico. ¿Qué podemos hacer para ponerle remedio?

Imaginemos el típico pueblo de pescadores, con pintoresco encanto y una buena playa cerca. Ya sea porque algún visionario decide invertir y abrir el primer restaurante u hotel o porque sin aparente razón se pone de moda ir de vacaciones a dicho lugar. Ha nacido un nuevo destino turístico.

Con el tiempo este destino crece, crece y crece. Llega un punto en el que se estanca y, a continuación, comienza el declive. Son muchas las causas que llevan a esta situación. Saber cuáles son es el punto de partida para buscar revertir la situación y volver a crecer,

Este es el primero de una serie de artículos en donde daremos nuestro punto de vista sobre la actual situación del turismo en Ibiza, situación que puede aplicarse perfectamente a muchos otros destinos turísticos españoles, mediterráneos o caribeños. Para bien o para mal es un ejemplo que se repite. Tal vez no sea posible evitarlo pero bien vale la pena hablar sobre ello.

Ley de Oferta y Demanda.

Esta ley es uno de los principios básicos de toda actividad económica con lo que, por supuesto, afecta al turismo.
El turismo genera riqueza. Eso está fuera de toda duda. Cuando en su día la isla se mostró al mundo como el lugar ideal en donde pasar unas vacaciones, difícilmente pudo planificar alguien que hacer los siguientes 10, 20 ó 30 años. Había demanda de hoteles, había que construirlos y deprisa. El boom en la construcción, no sólo de hoteles, sino de las viviendas que acogerían a aquellas personas que trabajarían en ellos, se hizo sin demasiada planificación y sin demasiado control. Desgraciadamente, salvo la tradicional casa pagesa, no parece que hoy en día tenga mucho sentido hablar de la “isla blanca”. Menos aún viendo algunas maravillas arquitectónicas recientes.

Del mismo modo que en su inmensa mayoría todos los destinos turísticos de playa empezaron con un pequeño pueblo de pescadores en torno al cual se fue construyendo, casi siempre también sin demasiado control, toda una oferta hotelera y complementaria. La sobreexplotación y la construcción masiva, unidos a la aparición de nuevos destinos emergentes, más competitivos, termina por poner a los otrora opulentos destinos turísticos en graves dificultades.
Nadie puede dudar que por mucha oferta hotelera y complementaria que haya en Ibiza, si no hay demanda por la isla y por lo que ofrece…tenemos un problema, un serio problema. Por supuesto toca buscar soluciones para revertir esta situación. No existe una sola, tampoco tenemos una varita mágica o una lámpara con genio que nos conceda tres deseos. La clave, cómo no, está en el esfuerzo, en el trabajo en equipo, de todos, en una planificación bien hecha, en ser inventivos y originales y, por qué no, en no tener miedo a la hora de tomar decisiones muchas de las cuales serán a veces difíciles.

No es cuestión de buscar culpables pues, de una u otra manera, culpables somos todos, incluso los que no tienen una relación directa con el mundo de la hostelería. Lo iremos viendo poco a poco en sucesivas entregas. La autocrítica es una buena herramienta para mejorar aquello en lo que estamos fallando. Por el contrario, echar balones fuera, buscar culpables en casa del vecino o, simplemente aplicar la táctica del avestruz, no conduce sino a un callejón sin salida.

Empecemos comentando algunos tópicos. Seguro que todos hemos escuchado frases similares a estas:
• Teniendo llenos los hoteles durante seis meses a los hoteleros les da igual cerrar el resto del año.

Dudo que nadie, sea hotelero, zapatero o propietario de una tienda de venta de gorros y paraguas, invierta en un negocio para no generar ganancias durante todo el año. De no ser así creo que iría contra el lo que puede entenderse por empresa.

• Los turistas este año traen menos que el año pasado.

Como olvidarme de cierto jefe que siempre, cada año, nos recordaba que llevaba 30 años escuchando exactamente lo mismo. Bien, yo llevo unos cuantos, no tantos, escuchándolo también. Es posible que, como promedio, y en épocas de crisis como la actual, al igual que nosotros mismos, también nuestros clientes miran por su bolsillo y racionalizan el gasto. ¿Quién no? Pero ¿no tendrá algo que ver el tipo de turista que, mayoritariamente, nos visita? Los hoteles Todo Incluido (el Satán de la hostelería actual y a los que nos referiremos en próximas entregas) no son los mejores para la oferta restaurantera complementaria pero tampoco lo son los turistas que vienen en los meses de verano a viviendas de las compradas como segunda o tercera residencia, que no constan en ningún lado como plazas hoteleras, constituyendo una competencia feroz, de dudosa legalidad y cuyos ocupantes, en la mayoría de los casos, se conforman con bajar al Super, comprar unos paquetes de fiambre, unas barras de pan y unos refrescos en lugar de ir a un restaurante o a un snack bar.

• Uno de nuestros favoritos: “la culpa es de “fulanito”que se ha cargado la isla”

En fin…sin comentarios. Baste con decir que la frase no es más que una solemne necedad. Es obvio que los modelos turísticos de los 60 y 70 poco tienen que ver con las tendencias actuales pero un destino no se lo “carga” nadie en particular.

Nuestra planta hotelera, por lo general, está obsoleta o muy obsoleta. Competimos con destinos mediterráneos y caribeños, con hoteles mucho más nuevos, más grandes y con instalaciones mucho mejores y más actuales. Con destinos que tienen claro qué tipo de cliente objetivo es el suyo, que un campo de golf o un puerto deportivo, si están bien diseñados y bien construidos no sólo no van en contra de los ecosistemas sino que, aunque cueste creerlo cuando no se conoce al detalle el cómo, pueden contribuir a la preservación y mejora del medioambiente. Competimos con destinos donde por la calidad del servicio y la amabilidad de quienes trabajan en Turismo nos ganan por goleada.

Además de lo anterior y entre otros temas, hablaremos en próximas entregas de los siguientes puntos:

• Turismo familiar, Todo Incluido, turismo de discoteca, 3ª edad, parejas, turismo gay, turismo náutico y de golf, turismo cultural, turismo verde, turismo activo, turismo de buceo, cruceros, etc.
• Oferta complementaria.
• Comunicación entre la isla y mercados emisores.
• Fomento de los valores únicos de la isla (Paisaje, Patrimonio de la Humanidad, tranquilidad, relax, oferta gastronómica, parque natural, etc.)
• Oferta hotelera y complementaria abierta en invierno.
• Formación y profesionalidad en todos los sectores directa o indirectamente relacionados con la hostelería.
• Convenciones y congresos.
• Turismo médico
• Preparación profesional y educación en general de todo el mundo.
• Mejoras en los servicios públicos. En especial transporte, limpieza y seguridad ciudadana.
• Segunda residencia como alternativa al turismo de masas.
• Turismo de Calidad (que fácil/difícil es definirlo)
• Oferta “ilegal” (viviendas, taxis, etc.)

Cómo comentaba antes, no tratamos de buscar culpables. Simplemente queremos poner sobre la mesa las cosas tal y como son o, por lo menos, cómo las vemos nosotros como ciudadanos y como profesionales del turismo, con más o menos experiencia y con mucha, mucha profesionalidad.

Os animamos a seguir esta serie de artículos y, sobre todo, a hacernos llegar vuestras sugerencias y opiniones sobre lo que vayamos publicando sobre este tema.

Hostelmedia.

1 comentario

  • Entre otras miles de cosas creo que un destino está en declive cuando el ciudadano local que hace su vida en dicho lugar pierde importancia y “fuerza” a nivel político, social, económico etc … en detrimento del “visitante temporal” …

    Esto pasa por ejemplo en Barcelona

Escribe un comentario