Patearse el hotel

redaccion hostelmedia.com .- Hace unas semanas escribí sobre lo que se había dado en llamar “Management by walking around”  terminaba el artículo comentando que tal vez sería interesante escribir sobre lo que yo entendía por “patearse el hotel”.

Vaya por delante que, como bien dice un refrán bien conocido, cada maestrillo tiene su librillo. Yo añadiría que, además, cada uno tiene sus manías. Creo que para conseguir transmitir lo que quiero puede ser de utilidad explicar cómo transcurría un día normal y corriente mientras estuve al frente de un hotel (iba a decir mientras fui director de hotel pero creo que lo seré siempre, incluso, si como ahora desempeño tareas corporativas). Ahí vamos.

Otro bien conocido refrán dice que “a quien madruga…Dios le ayuda”. Bueno, en este negocio nuestro no queda otro remedio que madrugar. En mí caso a mí me ha sido de utilidad por partida doble: por un lado he tenido y tengo el privilegio de poder desayunar con mi mujer y con mis hijos cada mañana, en familia y después del desayuno viene el enorme lujo de poder llevar a mis hijos personalmente al colegio. Entendámonos digo personalmente porque si bien esto de la paternidad es cosa de dos, siempre que he podido he querido acaparar el privilegio de llevar y traer a mis hijos al colegio. Unos minutos de charla camino del colegio te ayudan a mantener la cabeza en otras cosas además del trabajo y, sin duda, fortalecen los vínculos familiares. Planteémoslo desde  este punto de vista: puedes tener la mejor formación académica del mundo, unos cuantos masters o haber ganado la Champions: sin tu familia estás a medias. Al menos yo lo estaría. Nosotros vivimos en el hotel. Así que en el camino de casa hasta el coche es más que probable que nos crucemos con clientes o con otros empleados (ahora llamados colaboradores). Señores, ante todo educación y respeto. Aunque implique hacerlo 700 veces al día hay que saludar. Un “buenos días, buenas tardes, buenas noches” es una excelente carta de presentación, sea o no esto un hotel. Ante todo hay que cundir con el ejemplo. Por supuesto, al pasar por el acceso principal del hotel, el oficial de seguridad que levanta la barrera recibe su “buenos días” y un saludo con la mano. No por ser el jefe hay que convertirse en otra persona. Yo soy yo.

De vuelta al hotel, entre las 7,30 de la mañana y las 7.45, toca una primera revisión a los correos electrónicos recibidos y las tareas y demás pendientes agendados para el día. Si hay algo urgente le doy seguimiento de inmediato. Reorganizo lo que haga falta y, cuando creo que ha llegado el momento, me armo con las herramientas necesarias para empezar a patearme el complejo. (Nota aclaratoria sobre el hotel: 1554 habitaciones, 28 bares, 15 restaurantes, 10 piscinas, 5 hoteles y 2 millones de metros cuadrados. Todo enclavado en un paraje de incomparable belleza mexicana). Las herramientas: boligráfo, teléfono móvil con cámara fotográfica integrada, radio (walkie) y una pequeña agendita (de las que caben en el bolsillo trasero del pantalón).

Primera parada: Recepción del hotel 1. Lectura de la bitácora (libro de incidencias) donde se han apuntado todas las incidencias del día anterior. Las leo todas, compruebo que el Director Residente de los dos primeros hoteles, el Director Adjunto de División Cuartos de esos dos mismos directores y el Jefe de Recepción han leído los días anteriores y que todos han firmado la bitácora. Firmo.

De ahí salgo al lobby. Aquí vale la pena comentar algo. Cuando uno va “pateando” el hotel tiene que “ver”. Pero ¿Qué quiero decir con “ver”? Si paso por el lobby, junto a un enchufe roto, un sillón manchado, un recepcionista que prefiere hacer cómo que no ve a un cliente para no tener que atenderle y así no tener que parar lo que esté haciendo, todas las luces encendidas cuando hace ya un sol de justicia, etc., y no tomamos nota, usamos la radio para dar instrucciones y resolvemos, no estamos viendo. Desgraciadamente muchos directores, muchos directivos, pasan por las áreas y no “ven” o “ven mal”. Reconozco que puedo ser insoportable con eso pero intento ver el hotel desde el punto de vista de un cliente. En el lobby hay unos baños así que me meto y hago una inspección visual rápida. Cómo paso regularmente enseguida veo si hay algo que no estaba antes. Al menos algo que sea muy evidente. Recordemos que voy con mi armamento. Si tengo que tomar fotos las tomo, si tengo que anotar anoto y si tengo que avisar de algo por radio aviso. Es importante, y muy útil, que se me oiga por la radio. El personal sabe que cada día, en cualquier momento, estoy por las áreas. Puedes sonar baladí pero el hecho de que el personal sepa que ando en áreas hace que qué se preste más atención al servicio a los huéspedes. Conste que no es una cuestión de miedo, en absoluto. Es una cuestión de respeto. El miedo al jefe no es productivo, al menos no creo que tenga consistencia. El respeto a una manera de trabajar y una filosofía…sí. Y es importante y fundamental que todo el mundo entienda esto.

Cruzo la otra parte del lobby y voy hacia los baños que hay junto al teatro del hotel 1. Más revisión y, si hace falta, más fotos, notas o radio.

Cruzo por la plaza al aire libre. En todo momento “viendo”. Si me cruzo con algún cliente o con algún colaborador, por supuesto, “buenos días” y una sonrisa. Si conozco el nombre del empleado, lo saludo por su nombre y un “¿Cómo vamos? o similar” Insisto en lo de antes. Con más responsabilidad pero somos personas. Si queremos que nuestro personal transmita eso a los clientes una manera fácil de apoyar eso, además de la capacitación continua, es tratarlos con el respeto que se merecen. No faltaría más. Si conozco un poco al huésped con el que me cruce, por supuesto, un poco de conversación. Esta es la salsa de este negocio y hace sentir especial al huésped. ¿Quizá sean estos los detalles que hacen diferente a nuestro hotel? Bueno, puede que sea uno de ellos. Seguro que no es el único.

Junto a la plaza al aire libre, tenemos dos de los 4 temáticos de esta parte del complejo así que entro y visito los dos. Aunque abran por la noche, cómo nunca se sabe quién nos visitará y, sobre todo, porque son visibles a través de las enormes cristaleras, tienen que estar montados y en perfecto estado de revista. Eso incluye los baños y, por supuesto, que el aire acondicionado esté apagado durante el día.

Camino al restaurante 1. Sigo “viendo”. Los estanques de los peces tienen que estar limpios y con agua suficiente; la jardinería tiene que estar impecable, las papeleras en orden y limpias, con el logo grabado o grabándose en la arena del cenicero, las bases de las columnas sin golpes o manchas, la limpieza de todo el área en estado de revista, los apliques de emergencia con el piloto verde encendido y el estado de la pintura perfecto. Si veo algo, ya sabéis: foto, anotación en la agenda o toque por radio. Depende de la importancia.

Llego al restaurante buffet 1. El panel de información de la entrada tiene que estar en perfecto estado: códigos de vestimenta, menús del día, show nocturno en los dos teatros a la vista, etc., Abro la puerta del restaurante y compruebo, para empezar, que la hostess está en su lugar y haciendo su labor. Una sonrisa y un “buenos días” seguido de su nombre. Empiezo por los baños, de ahí al buffet caliente y al show cooking. Compruebo que las bandejas están calientes, cómo toca, que los calentadores de platos también, que los cocineros están haciendo su trabajo como toca, que todo el mundo lleva los termómetros digitales y que todo está presentado como toca; que no falten cubiertos, platos, vasos, copas, etc., que las campanas están como tienen que estar, uniformidades, etc., etc., etc. Sigo por las islas del frío, zona de pan, de pastelería, etc., Un vistazo rápido me dice como está yendo el servicio hasta ese momento. Veo si el maître y los capitanes están haciendo lo que tienen que hacer que es, entre otras cosas, lo que acabo de hacer yo. Si veo algo que no me gusta lo digo y espero que para el próximo servicio se haga como pido. Si veo que no se ha hecho insisto. Pocas veces hace falta llegar a una tercera vez. Mejor para todos. Es cuestión de tener claro que lo principal es el servicio a nuestros huéspedes. Por supuesto, y siguiendo con mi  manera de ver las cosas, saludo a todo el mundo que puedo, siempre con el nombre si lo sé (hablamos de unos 1600 empleados. Es imposible conocer el nombre de todos pero intento saber el del mayor número de gente posible). Intento cruzar unas palabras con el maître y con el cheff y ver cómo va todo.

Restaurante buffet 2. Repetición exacta de la jugada.

De ahí me voy al restaurante 3. Es un restaurante con cocina propia (los anteriores se surten de la principal). Aún no está abierto pues este abre cuando los otros cierran y sólo da servicio de comida como desayuno continental y almuerzo hasta las 4 pm. Entro por la cocina, echo un vistazo y hago uso, si hace falta, de la herramienta que considere oportuna en ese momento. Salgo al buffet y de ahí a la terraza que funge como bar/restaurante. Voy a un lateral y reviso. Entro en los baños. Salgo y paso a la terraza de la piscina. Reviso el estado de los camastros, sombrillas de paja, toallero, los baños que allí hay, color del agua, estado de jardinería, etc.,

Llego al snack/bar de la playa. Reviso la terraza, los baños y, a veces, entro hasta la cocina. Llega el momento del primer “kit kat” del día: un cafetito en la barra de este bar.  El personal suele ser el m ismo así que suele haber un típico intercambio de palabras sobre cualquier cosa (fútbol, ocupación del hotel, cómo va la tormenta tropical de turno que pasa cerca, cómo es esto o aquello en España, etc.). Con un poco de suerte también me encontraré con Ricardo, el Jefe de Animación, y comentaremos cualquier cosa relacionada con su departamento, cualquier ocurrencia, veremos cuál el estado de esta o aquella cosa.

De ahí puedo seguir por dos vías: por la playa hasta las últimas villas, haciendo un alto, por ejemplo en el mini club o por la piscina principal, haciendo la parada en el centro de actividades. Hoy opto por la primera  así que me dirijo al Baby/Mini club. Aquí toca una rápida revisión visual del, parque infantil, áreas donde pasarán un buen rato los críos, baños, etc. Como siempre, en función de lo que vea, sacaré alguna foto, anotaré algo en la pequeña agenda o daré alguna instrucción por radio.

De nuevo por la playa toca comprobar el estado de las “palapitas” (sombrillas de madera y paja típicas de  aquí), limpieza y estado de los camastros y que estén en buen estado las hamacas de hilo que tenemos colgadas por las palmeras. Este punto es importante porque el departamento encargado de ir cambiando las que estén en peor estado o simplemente retirar las que necesiten pasar por la lavandería, a poco que te despistes, las quita pero no las repone. A esas horas, el departamento de Jardinería, que es quien en nuestro complejo tiene asignada la limpieza de la playa, ya tiene que haber terminado de dar la primera batida y todos los camastros deben estar ya alineados. Es un lujo poderse pasear, a pesar del calor, entre cocoteros y frente al mar Caribe.

Llego al bar que está al final de la playa. Repetición de la rutina que incluye, entre otras cosas, revisión ocular de la barra, los baños, extintores, señales (por cierto, no puedo olvidarme mañana o cuando vuelva a pasar por aquí, de revisar los paneles de información que hay entre el baby/mini Club y este bar. A veces se desprende alguna de las losetas y hay que asegurarse de que sea colocada o repuesta lo antes posible. Cualquier cosa que observe, ya se sabe: foto, agenda o radio. Insisto en que es muy importante que se sepa que yo, el Director Residente o el Adjunto a cargo de hacer estas cosas se patea las áreas. Es una rutina que debe repetirse a diario y cuantas veces haga falta.

Estoy ahora frente a la última de las cabañas así que rodeo cada una de ellas, en zigzag y llego al primer puente de madera que cruza una de las zonas de manglar. Este puente me lleva desde esas cabañas hasta, de nuevo, la piscina principal. Ahí vamos. Lo importante aquí es revisar el estado de los paneles de información, que la madera esté en perfectas condiciones, que las veredas junto al puente estén limpias y que la vegetación no haya crecido demasiado para que no moleste a quienes utilicen el puente. Hace calor pero es una auténtica maravilla poder caminar por dentro de un manglar y disfrutar de la vegetación, de las aves y de cualquier bicho que se cruce en mi camino.

Llego a la piscina principal y cómo llego justo junto al centro de actividades, aprovecho y reviso el área. Ya se sabe: baños, limpieza y orden, estado del techo de palapa y que todo lo que tenga que estar anunciado lo está. Saludo a quién esté en el mostrador y si ya están haciendo alguna actividad, también a los que la están llevando a cabo. Por supuesto, esto hay que disfrutarlo y saludar continuamente a huéspedes y empleados es parte de este disfrute. Cómo voy por la piscina, obviamente, voy “viendo” y hago uso de lo de siempre: fotos, notas o radio. Casi me olvido de comentar una manía muy personal: el agua de la piscina y, sobre todo, que nunca jamás se forme la típica capa de grasa que se pega a los azulejos. Formarse se forma pues es el resultado de las cremas de protección solar, pero  para esto tenemos quien se ocupe de que se vaya limpiando.

Paso frente al estanque de los cocodrilos. Me paro un momento para echar un vistazo. Cómo llevo la radio y, por supuesto, mi “gafete” en el pecho, cualquiera puede ver que soy personal del hotel así que no es extraño que la gente me pregunte cualquier cosa. El poder interactuar con los huéspedes es una de las cosas que enganchan de este negocio nuestro. Y cómo a mi todo lo que tenga que ver con la naturaleza siempre me ha encantado, cualquier cosa que me pregunten sobre todo lo que tenemos o hemos hecho en el hotel me da la oportunidad de explayarme a gusto.

Tomo un nuevo puente de madera que me lleva de nuevo hasta las villas del hotel del que venía tras visitar la playa. Toca estar pendiente de lo mismo de nuevo. Al llegar a las villas estoy en un tipo de andador al que llamamos “ecolócico”. Es un andador techado con palapa lo que permite ir andando desde cualquiera de las villas hasta el lobby a cubierto así que uno puede caminar protegido del sol y de la lluvia. Lo que me toca ahora es pasearme todo el hotel, en zigzag por entre las villas. De este modo paso por delante de todas las villas, puedo comprobar el estado de limpieza de las áreas públicas y, si no voy muy apretado, puede echar un vistazo a más de una habitación. No es algo que me competa a mi directamente pues tenemos gente suficiente pero bien vale la pena seguir en contacto con la realidad del hotel al máximo. Y no está de más que las camaristas vean, de vez en cuando, al jefazo por ahí. Tampoco está de más que lo sepa el Ama de Llaves, el Director Residente y su adjunto a cargo del área.

El pateo me lleva ahora, pasando junto al lobby de uno de los hoteles, hacia el Jr. Club. Este es el área que hemos montado para los chicos y chicas a partir de 13 años. Aquí tenemos una sala para Playstation, una para Xbox, una con ordenadores y conexión gratuita a internet y un área para WII con una pantalla bastante grande. Hay también un  salón grande, con decoración minimalista, mesas de billar, refrescos y donde montamos las fiestas para ellos. Ya se sabe, los adolescentes no pueden estar con los más pequeños pero tampoco con los mayores. ¿Los niños con los niños y las niñas con las niñas? ¿Quién no se acuerda de cuando tenía 13, 14, 17, 18 años? Eso sí, siempre supervisados por personal del hotel asignado y encargado del programa especial para ellos. Mismo tipo de revisión y si ya está abierto, un saludo a la chica a cargo.

Llego a una de las pequeñas piscinas escondidas entre la selva. Una auténtica maravilla que se puede ver por internet pues tenemos instalada una cámara web ahí (hay 5 en total en este complejo que, por cierto, también hay que ir revisando que funcionen porque, si no, tenemos fans que inmediatamente nos mandarán un correo para hacérnoslo saber. Mejor si no esperamos a que lo hagan). En esta piscina, como no puede ser de otra manera, sigo con mi rutina: baños, camastros, palapitas, limpieza, etc.

Ahora tomo un nuevo puente de madera que cruza un área de selva. Repetición de la jugada. Mismas revisiones, mismas observaciones. Al final del puente, más andador ecológico y más zigzag entre villas. Tenemos identificadas infinidad de plantas y árboles por todo el complejo. Si veo que en alguna zona faltan o me lo parece, tomo nota para pedirle al Director Residente que, si no lo ha hecho ya, las encargue. Esto es una especie de enorme jardín botánico. Cómo comentaba antes, suelo encontrarme con toda clase de pájaros y otros animales. Incluso ardillas. Quien me hubiera dicho a mí que en el Caribe hay ardillas…

En el recorrido paso por uno de los tres viveros que tiene el complejo. Este es el primero, el original, y hoy en día lo utilizamos, además de para reproducir las especies autóctonas de la zona, cómo área de recuperación de aquellas plantas de ornamento que lo necesiten. Sólo se han usado especies autóctonas y, ya que estamos, reproducimos especies que están en peligro de extinción o protegidas y, cuando se nos pide, apoyamos a las autoridades en la reforestación con ellas.

Llego al final del recorrido por este hotel y, junto al lobby, está uno de los dos estanques con flamencos con los que cuenta el complejo. Aquí toca una revisión rápida de la zona. Tenemos biólogos al cargo de los animales y personal que se cuida de ellos. Saludo a unas cuantas de las iguanas con las que me he encontrado (curioso bicho, por cierto) y llego al lobby. Al igual que en el primero de los lobbies, toca revisar los baños, los cuartos de cortesía, los tres bares que hay y, si se tercia, un café más o un agua. A estas alturas ya estoy bastante sudado.

Paso frente al área de los guías de las agencias de viajes. Aprovecho para saludar y preguntar si hay algo que quieran comentarme, cómo están sus clientes, etc., De ahí me meto al área de oficinas y llego hasta la Recepción donde, de nuevo, reviso las bitácoras y después de leerlas las firmo. Por supuesto, siempre saludando al personal con el que me encuentre, pido alguna aclaración si procede y comentamos cualquier cosa que surja.

Me paso ahora por la oficina de reservas y saludo a la responsable. Cada mañana me tomo un momento, ya sea en persona o por teléfono, en hablar con ella. Nos entendemos bastante bien. Es fundamental hacer un buen Yield Management. Lo que no vea yo, que lo vea ella o que lo vea alguno de los dos Directores Residentes. La cuestión es que todos tengan la confianza para sugerir lo que crean oportuno. A fin de cuentas esto es un negocio y todos, empezando por mí, no lo sabemos todo. Esto es un equipo.

Paso ahora por el despacho de Ama de Llaves y entro a ver si ella está. Si está hablamos un momento, comentamos lo que sea oportuno, pido alguna aclaración o alguna información.

Ahora llego hasta el economato y entro para echar un vistazo rápido. Saludo al Jefe de Almacén y me comenta cualquier cosa que considere oportuna. De ahí llego a la zona de Administración y Compras. Aprovecho y saludo al Jefe de Compras. Junto a mí, somos los más veteranos del hotel y, además de excelente compañero, gran amigo. Unas veces llega el desesperado a mi oficina y me toca a mí darle el abrazo de “compadre” y otras le toca a él. Es todo un personaje, duro en las negociaciones, cómo debe de ser, pero con él me iría a abrir un campo de golf a Alaska el día de Navidad.

Cerca de su oficina está el Director Financiero. Otro de los “de la casa”. Chico joven, catalán. Además de hablar por teléfono, en su despacho o en el mío siempre que haga falta, lo normal es que lo hagamos tomándonos un café o un refresco en la barra de uno de los lobbies. Si hay algo de trabajo hablamos de ello y si no de cualquier cosa.

Vuelta a la oficina.  Toca revisar de nuevo la bandeja de correo y la agenda. Contesto o lidio con lo que haga falta y, en cuanto puedo, salgo para dar una vuelta por el segundo hotel de esta fase del complejo. Intento pasar al menos entre todas las villas, ver la piscina de adultos y regresar de nuevo a mi oficina al final del recorrido por esta fase.

Si el día no es especialmente complicado, me gusta revisar la apertura de los restaurantes buffets aunque cuente con quien lo hará además de mí pero me interesa tanto para que lo que no vean otros lo  pueda ver yo y, sobre todo, para que eso sirva para que los chicos que trabajan conmigo y que siguen formándose reciban mi punto de vista, mis sugerencias y comentarios y, por supuesto siempre que haga falta…una llamada de atención. Una bronca, vamos (un día habrá que hablar de lo que es una bronca o como llamar la atención. Creo que hay mucho mito y mucha teoría rara por ahí).

El resto del día transcurrirá entre correos, informes, reuniones, teléfono, visita a alguna habitación de vez en cuando, etc.,

A eso de las 14’30 tocará recoger a mis hijos del cole y a las 15’00 comer en familia. Es importante, como digo, poder disfrutar de ella. Los años pasan volando y, por mucho que nos lo digan, uno no se hace una idea de cómo de rápido hasta que han pasado. Sin tu familia, sin tus seres queridos uno está a medias. A eso de las 15’30 vuelta al trabajo. Y así seguiremos hasta las 19’00 o 19’30. Antes de retirarme procuraré visitar alguno de los restaurantes temáticos y los buffets de una de las dos fases del complejo. Tenemos directivos para hacerlo pero me reitero en lo de antes.

Antes de las 20’00 tengo que estar en el gimnasio y estar ahí por lo menos hasta las 21’00. Es importante mantenerse en forma. Ya pagué lo que tenía que pagar por fumar como un carretero. Aquí también aplica lo de que los años se pasan volando. Cuando te das cuenta, el tabaco pasa su factura. Yo tuve suerte y salí bien librado. Al menos a mi me sirvió para cambiarme el chip. No se trata de cuantas horas trabajes al día (también se podría hablar mucho sobre eso) sino, al menos en mi caso, se trata de cómo te tomas las cosas. Por mucho que se intente uno no puede estar en todas partes y a todas horas.

Después de cenar y de un rato en familia, toca dedicarse a mis hobbies, leer prensa, meterme en los foros de los temas que me gustan y estudiar un poco de aquellas materias que me interesan.

El día siguiente será similar pero le daremos una vuelta completa a la otra parte del hotel siguiendo el mismo modelo.

Esto no es una ciencia exacta pero a mí me ha funcionado bastante bien. Cada cuál debe buscar cual es su propio estilo. Espero que mis “manías” sirvan de ayuda.

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11 Comentarios

  • Titi, suena agotador pero es la bitacora del director, el que se toma su espacio de trabajo como su casa, de hecho para muchos de nosotros lo es.
    Yo he tenido y tengo el mejor profesor. The master, the one.
    Desde aqui mi gratitud incondicional.
    Por otra parte decir que yo no encuentro otra manera de llevar bien un hotel.
    Gracias por el articulo.

  • Felipe ..me encanto tu articulo..pocas veces me encuentro con gente tan ..” que esta en todo ” ..y entiendo perfectamente el termino ,”patear el hotel ” .. cada 4 meses tengo que hacerle taco y media zuela a mis zapatos porque se me gastan de tanto andar .. mi rutina es la misma pero en un Hotel de 15 pisos y 99 habitaciones ..(un poquito menos ) comparto al 100 % tu criterio sobre la familia es muy importante “el equilibrio “.. te felicito nuevamente y veo que no soy la unica en aplicar este metodo de “patear el Hotel ” ..saludos de una colega Argentina

  • Muchas gracias por vuestros comentarios.

    Os animo a participar. Esta página es de todos y para todos.

    Saludos.

  • Hola Felipe,

    Ante todo, gracias por haberme admitido ayer en el grupo “Directores de Hotel” tras mi solicitud a través de LinkedIn.
    Da vértigo imaginarse al frente de un “gigante” com este, pero como bien dices, no podemos ser omnipresentes; sí podemos poner todos los medios a nuestro alcance para prevenir el desagrado o la posible queja e insatisfacción de un huésped por negligencia de algún eslabon de la cadena… .
    Particularmente, aún no he podido cumplir mi sueño profesional, que es ser director de hotel: he ocupado muchos puestos desde abajo en varios hoteles españoles (entre 72 y 850 habitaciones), y me encantaría rodearme cada vez más de gente como vosotros para seguir aprendiendo y ¡OJALA! me ayude, a pesar de la que está cayendo, a alcanzar mis objetivos.

    ¡¡ DE NUEVO, ENHORABUENA POR EL ARTÍCULO, SIGUE PLS. HACIÉNDONOS PARTÍCIPES DE TUS APASIONANTES CLASES MAGISTRALES, LAS COMPARTO PLENAMENTE !!

    Un saludo, Eric Van Elsen.

  • Estimado Eric:

    Muchas gracias por tus comentarios. Lo que nosotros pretendemos es poder compartir nuestras experiencias y traer a primera línea aquellos temas que puedan ser de interés para todos los que nos dedicamos a este maravilloso mundo del Turismo y la Hostelería.

    Un saludo.

    Felipe

  • Si señor chapó.

    Una clase magistral de un señor Director y hablo con conocimiento de causa ya que he tenido el privilegio de trabajar con el unos cuantos años y en momentos dificiles, es el lider ideal para el gran equipo de colaboradores que forma la plantilla de un hotel.

    Un abrazo.

    Diego

  • Gran visión del director de hotel, he conocido muchos hoteles y muchos directores, cada uno le imprime su carácter, un director que toma el pulso diario “pateando” efectivamente gana el respeto de su gente, esto evita que se baje la guardia y que todo el personal esté más atento a los detalles.

  • Muchas gracias por el artículo, estoy estudiando un Máster en Gestión y Comercialización de empresas hosteleras y ha sido muy didáctico y me ayuda un poco a visualizar como puede ser mi vida en el futuro.
    Saludos
    José Manuel

  • Señor una gran admiración a su trabajo, he escuchado mucho de usted, un gran ejemplo a seguir, mi deseo es poder patear algún día un hotel, por el momento comenzare por patear los restaurantes.

  • Mi nombre es Laura Garcia y me ha parecido muy interesante la labor del Director de un complejo tan enorme y extraordinario como este, de hecho acudire dentro de poco a su hotel y si tengo la suerte de cruzarme con usted le preguntare que tal el dia.

    Comprueban tambien aleatoriamente las habitaciones?

    El servicio de lavanderia de la zona de piscinas y playa siempre da problemas no cree?.

    Gracias por tan interesante artículo.

  • Sin duda y aunque llegue muy tarde lo diré (lo digo porque veo que el artículo viene de meses atrás), suena agotador el día de un director como cuando Felipe lo fue y ahora con un puesto más corporativo, seguro que se preocupa para que su equipo haga lo mismo. Lo que está muy claro es que lo que permite este tipo de gestión, es que el jefe predique con el ejemplo, que no le cuenten… si lo hace el jefe que es quien suele tener más trabajo y responsabilidad, no habrá excusa que valga para el resto de colaboradores del equipo.

    Gracias Felipe.

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