Noticias, RRHH, Coaching y Liderazgo|4 octubre, 2010 10:28

Obtener ventaja competitiva

redacción hostelmedia.com .- Momentos complicados son los actuales donde la optimización de los recursos es un objetivo prioritario. ¿Y por qué no hacer uso de los recursos humanos? Suena baladí, pero generalmente son estos los recursos que sufren los primeros recortes en situaciones como la actual. Pero los procesos organizativos encaminados a la optimización de los recursos humanos y la búsqueda de la motivación de nuestras plantillas puede desembocar en acciones “positivas” que nos otorguen un “valor añadido y una ventaja competitiva” respecto de nuestros competidores. Barney (1991) afirmó que la ventaja competitiva sostenible surge de entre aquellos recursos y capacidades que la empresa controla y que son valiosos, raros, no imitables e insustituibles.  Barney señala, además, que los recursos y capacidades deben ser inimitables, bien porque sea imposible para los competidores comprender el vínculo entre dichos activos y la ventaja competitiva (ambigüedad causal), bien porque no comprendan las bases en las que ésta se asienta (complejidad social).

La ventaja competitiva se obtiene a partir de los recursos de la propia organización. Según la “Teoría de Recursos y Capacidades”, los recursos son el elemento básico para la creación de capacidades y, a partir de ellas, de la ventaja competitiva. En dicha teoría se denomina recurso a cualquier factor de producción que esté a disposición de la empresa, o sea, cualquier factor que ésta pueda controlar de forma estable, aún cuando no posea unos claros derechos de propiedad sobre él. Entre estos factores de producción, los activos son medios que la empresa posee, mientras que las capacidades son algo que la organización puede hacer a partir del empleo de dichos activos.

En este contexto se entienden como “recursos”: los recursos financieros, físicos, humanos, organizativos y tecnológicos. Los recursos en las organizaciones se pueden agrupar en las siguientes categorías: “tangibles” (fáciles de identificar y valorar pues aparecen recogidos en los estados contables de las empresas) e “intangibles” (organizativos, capital humano y tecnológicos). Pero, ¿cuándo un recurso proporciona ventaja competitiva? Cuando es valioso, poco común, no imitable e insustituible y, además, cumpla con 3 factores adicionales:

1º.- Organización y administración de los recursos: Las tareas deben ser realizadas haciendo uso de la capacidad y del talento de los colaboradores de la organización, es decir, deben optimizarse los recursos.

2º.- Valor de los recursos: Si la organización mejora y es eficaz gracias a los recursos humanos, éstos se tornan en indispensables y valiosos. Si, a ello, le añadimos que esos recursos reducen costes e incrementan la satisfacción de los clientes, entonces ese valor el factor humano se incrementa. En este punto, se deben establecer planes de formación.

3º.- Recursos únicos e intransferibles: Si el conocimiento y la formación de las personas que forman la organización no es alcanzable por la competencia, ese es un elemento de ventaja competitiva. Motivación,  incentivos y medidas de identificación con la organización son elementos fundamentales.

Sin duda, uno de los elementos más diferenciadores y que cumplen esos criterios son los “recursos humanos”, donde el factor humano, su conocimiento y su formación (Know How)  dotan de una ventaja competitiva a la organización. Su administración y su optimización deben intentar la satisfacción de las necesidades del factor humano de la organización y crear el ambiente laboral necesario para el desempeño de sus funciones.

Otro aspecto a tener en cuenta (en lo que a la creación de la ventaja competitiva) es el incremento de las asociaciones de organizaciones a fin de globalizar  su mercado, por medio de la cooperación y la competencia. Las empresas que actúan globalmente prestan atención especial a la dirección de sus Recursos Humanos, concibiendo a estos activos como un componente estratégico. Es el fenómeno de las “asociaciones de empresas” que buscan esa globalización (en zona América, en la UE y en zona Pacífico). Pero, de nuevo, estas organizaciones deben administrar el factor humano ahora interrelacionado entre diferentes zonas y culturas, entre ordenamientos jurídicos, costumbres, etc. Y cada uno de los recursos a los que hemos hecho mención más arriba deben adecuarse a cada una de las zonas u organizaciones interconectadas, lo que complica considerablemente la gestión de los recursos humanos.

Sin duda, el uso de las nuevas tecnologías, web 2.0, redes, etc, permiten, por un lado, la agilización de las comunicaciones y la gestión-control-administración globales de los recursos humanos, pero, por otro, provoca el tránsito de la “mano de obra no cualificada a la cualificada”. Nuevos tiempos, nuevos retos. Las organizaciones que consigan adaptarse y subirse a los procesos de innovación obtendrán esa “ventaja competitiva”. ¿Qué opináis?.

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