Estudios, Noticias, Turismo y Viajes|1 septiembre, 2018 15:01

EL “SOBRETURISMO” PREOCUPA A EUROPA

Pero ¿a quién hay que culpar? ¿a la tecnología, a las plataformas que han hecho el turismo más accesible, a las administraciones que no han sabido limitar y controlar ese flujo creciente de visitantes que colapsan las estructuras provocando usos no asumibles de los servicios? ¿hay que culpar a esos visitantes que aportan un % muy importante de ingresos en los destinos que visitan?

Crowded beach Photo by Micaela Parente on Unsplash

Crowded beach Photo by Micaela Parente on Unsplash

Globalización. Palabra que llena la boca de los más acérrimos defensores de la tecnología. Este post se basa en el contenido de este artículo de NYtimes “Overtourism worries Europe How much did tecnology ge tus there? Es cierto que múltiples plataformas (Airbnb, Expedia, Opentable, Uber, Cabify, etc) han hecho más accesible y económico la visita a destinos determinados pero, en muchos casos, ha provocado su colapso. Pequeñas localidades (e incluso grandes) se han visto sobrepasadas por la afluencia desmesurada e incontrolada de visitantes. Esos destinos donde “estar” y “visitar” era una auténtica gozada se han transformado en constantes colas de espera, saturación de servicios y calidad de atención más que mejorable. Aglomeración.

Tal y como recoge el artículo, los viajes internacionales han sufrido un incremento del 6% en el último semestre. Un dato que ha sorprendido incluso a la WTO (World Tourism Organization).

¿Es una buena noticia? Lo puede ser, aunque hemos de ser conscientes de que los destinos, las ciudades, los pueblos no pueden soportar una afluencia infinita de visitantes. El flujo se tiene que controlar de uno u otro modo. Si no se toman medidas, el viajar, en lugar de ser un placer, se convertirá en un infierno lleno de visitantes insatisfechos y con pocas ganas de repetir, junto con el stress vacacional que sufren los residentes. El problema se agrava. Y de qué manera. Situación que se da, por ejemplo, en la Isla de Ibiza en estos momentos (aunque eso es un buen tema para otro post).

La correcta y sustentable gestión de un destino turístico no es tarea fácil cuando no se tiene en cuenta que tanto el espacio como los recursos son limitados. Si bien un turismo controlado es una gran fuente de riqueza, un turismo descontrolado supone una auténtica ruina. Lo que para unos sería un tesoro para otros sería tedioso e, incluso, odioso.

Para empezar, Europa culpa de la saturación turística a plataformas como AirBnB y mientras algunas ciudades incrementan el porcentaje de viviendas turísticas, otros países (como España) llevan a cabo políticas restrictivas (o muy restrictivas) en la ordenación de este tipo de plataformas. Aunque hemos de tener muy en cuenta a este tipo de plataformas cuando suponen un 18% del total de noches de hotel en Barcelona o un 12% en Amsterdam. O bien, cuando del informe de AirBnB informa de que la sensación de turismo es más auténtica cuando se viaja a través de esa plataforma (¡claro, ¿qué van a decir?!). AirBnB arguye que sus clientes se alojan más roomnights que en un hotel y que aportan mucha más riqueza en conjunto y que la economía colaborativa está en auge imparable.

Que el turismo esté al alcance de todos no es nada malo, pero, como todo, tiene que estar regulado, limitado, controlado y consensuado. De lo contrario, el viajar y descubrir otras culturas, otros lugares, será toda una tediosa experiencia tanto el que viaja como para el que recibe.

Y a eso es a lo que se han de dedicar organismos públicos, hoteleros, asociaciones y los (mal llamados) residentes. Os recomendamos releer nuestro post sobre innovación turística: servicios, productos y destinos.

Esperemos que la frase “…viajar es un placer…” se mantenga por muchos años.

 

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