Marketing online, Tecnología|10 mayo, 2012 21:46

Cinco decisiones estratégicas que los CIOs deben tomar ante el nuevo paradigma de la nube

Navegando por la red encontré este interesante artículo relacionado con la estrategia que Diretor de Sistemas de Información (Chief Information Officer) debe tener en cuenta ante el cloud computing, escrito por Gustavo Pifarre.

Como consultor en Servicios Estratégicos de Consultoría de Hewlett-Packard, Gustavo Pifarre fue el primer latinoamericano certificado como miembro del Cloud Expert Team (CET), de los cuales solo hay 18 en el mundo. Es experto en servicios estratégicos de tecnología y dicta talleres y otras actividades sobre cómputo en nube para clientes de toda la región.

Cuando un CIO considera la implementación de servicios en nube, lo que no puede dejar de tener es un plan estratégico. Un plan donde no solo haya consideraciones técnicas sino, fundamentalmente, de beneficios para el negocio. Porque al negocio no le interesa cómo se resuelve técnicamente el aprovisionamiento de los servicios, sino que éstos se brinden en tiempo y forma. Y, si la organización de TI no puede proveérselos, los buscará en otra parte. Entonces, ¿qué decisiones debe tomar el CIO para que, utilizando el concepto de nube, la infraestructura y las aplicaciones propias o contratadas respondan a lo que el negocio requiere? En mi opinión, al menos cinco:

 

1. ¿Cómo usar la nube como mecanismo de aprovisionamiento?

Hoy en día, las empresas no solo pueden adquirir físicamente la infraestructura para proveer servicios, sino que también pueden contratarlos en la nube, sin necesidad de aumentar el propio parque informático. Lo que debe decidir el CIO es una estrategia de aprovisionamiento para cada uno de los servicios en su portafolio. Por ejemplo, puede entregar los servicios a terceros (outsorcing), construirlos internamente o contratar un servicio de nube. Esta decisión debería ser totalmente transparente para el negocio. Eventualmente, una buena estrategia de aprovisionamiento se verá reflejada en la relación costo-beneficio para cada servicio.

 

Un aspecto importante en esta decisión tiene que ver con el tamaño de la empresa. No es lo mismo pensar en el aprovisionamiento para una pequeña y mediana industria que para una grande. Porque una compañía grande tiene de por sí un factor de escala importante y, eventualmente, puede resultarle eficiente en costos contruir internamente una solución satisfactoria. Una empresa pequeña o mediana, en cambio, puede beneficiarse del factor de escala que le provee una solución compartida en la nube.

 

Latinoamérica justamente tiene en ese sentido oportunidades muy importantes con la nube porque, en nuestra región, muchas grandes compañías se considerarían pequeñas y medianas en términos mundiales. Así, hay firmas muy importantes aquí que no han tenido la oportunidad de incorporar infraestructura para algunos servicios, por los altos costos que eso les representaba, al no tener un factor de escala importante. Con la nube pueden disfrutar de un servicio que normalmente no podrían costear, por medio de un proveedor que prorratea esa inversión entre varios clientes.

 

2. ¿Cómo integrar los servicios independientemente de su aprovisionamiento?

La segunda área estratégica tiene que ver con lo que en HP llamamos “portafolio híbrido de servicios”. Es decir, con el montaje de una arquitectura que permita a los usuarios de negocios aprovisionarse de forma automática los servicios informáticos requeridos, así como desaprovisionarse también automáticamente de ellos cuando ya no los necesitan, con escalabilidad y flexibilidad aparentemente infinitas. De este modo, los CIOs podrán usar más recursos cuando les haga falta, sin tener que entrar en un complicado proceso previo de planificación. A cada unidad de negocios simplemente se le cobra por lo que realmente usa.

 

HP-nube-hibrida.JPGUn portafolio de este estilo se llama híbrido porque, para brindar esos servicios a la organización, el CIO puede integrar distintas formas de aprovisionamiento. Algunos los desarrollará internamente en su centro de datos, otros los contratará en la nube, otros los tendrá tercerizados. La organización de TI debe integrarlos todos y brindarlos internamente a sus usuarios en forma de nube, independientemente de cómo los haya aprovisionado. La clave está en que toda esta gestión sea independiente y totalmente transparente con respecto del método de aprovisionamiento elegido para cada servicio.

 

Como queda claro, las decisiones referidas al armado de esa entrega de servicios son más estratégicas que las del aprovisionamiento en sí, porque su resultado es mucho más visible para el negocio.

 

Por otra parte, estas decisiones servirán para jerarquizar ante el negocio el rol del CIO. Porque, si los servicios llegan donde tienen que llegar, sin importar cómo fueron aprovisionados, el negocio no se verá tentado de contratarlos directamente por fuera de la organización de TI. Ese tipo de acciones, que generan lo conocido como “informática gris” o “shadow IT”, son más comunes de lo que sería de desear. Pero está claro que, desde el punto de vista de la gobernabilidad, la organización de TI es quien está en mejores condiciones de monitorear y hacer seguimiento de las características de los servicios, su cumplimiento de estándares y sus niveles de disponibilidad y calidad.

 

3. ¿Cómo piensa atender el tema de la seguridad?

El asunto de la “informática gris”, mencionado en el párrafo anterior, claramente involucra riesgos de seguridad que el CIO debe considerar y ante los que debe establecer y hacer cumplir políticas claras. Pero la nube en sí misma suma nuevas amenazas. Porque, después de todo, los datos van a estar en los sistemas de un tercero, la infraestructura será compartida con otras empresas, los usuarios van a tener acceso más interactivo a ésta y, en definitiva, el CIO puede perder control de ciertas cosas. Por lo tanto, debe organizar con mucho cuidado qué herramientas, metodologías o esquemas de trabajo adicionales implementará para poder responder a esos nuevos desafíos.

 

Justamente éste es un argumento más por el cual el tema del aprovisionamiento de la nube debería estar en manos de TI, no del negocio: porque es el CIO y su equipo quienes pueden verificar que las soluciones respondan a los niveles de seguridad necesarios.

 

4. ¿Cómo piensa compartir con el negocio las oportunidades que da la nube?

Hay algo de la nube que no se menciona tan a menudo. El hecho de que no sólo representa una oportunidad de aprovisionar la propia empresa con servicios informáticos a un costo óptimo, sino también de… proveerlos a terceros. Es decir, llevar negocios a la propia empresa, aprovechando la nube. Por ejemplo, una empresa grande de manufactura podría montar una solución de nube para sus proveedores o para sus distribuidores para integrarlos en su cadena de valor. Un banco podría atacar segmentos del mercado que hasta ahora le resultaba muy costoso atender, por medio de soluciones de canales de venta o kioskos basados en la nube.

 

Estas decisiones son las más estratégicas de todas: implican ponerse a pensar cómo la tecnología y los servicios que uno tiene pueden dar al negocio la oportunidad de hacer dinero al proveer soluciones hacia afuera de la propia empresa.

 

Justamente, algo que quizá está faltando en Latinoamérica son los servicios de nube personalizados regionalmente. Porque hay muchos servicios excelentes pero no ajustados específicamente para nuestra región. Por lo tanto, hay una oportunidad para proveedores locales de ofrecer servicios análogos, pero en castellano, adecuados a los requerimientos particulares de nuestros países, con atención más personalizada y donde el cliente pueda saber exactamente dónde está localizada físicamente la nube y asegurarse de que los servicios cumplan las regulaciones legales de su propio país.

 

5. ¿De qué otro modo piensa innovar?

En un sentido amplio, la nube es un ambiente virtual donde se comparten datos. Por lo tanto, cosas como las redes sociales online o las comunicaciones unificadas pueden pensarse como complementos del concepto de nube.

 

Así, a uno se le podría ocurrir utilizar nuevos canales de distribución o de ventas soportados por redes que ya existen. Por ejemplo, se puede desarrollar una aplicación específica sobre Facebook para atender a los clientes. Por supuesto, con el CIO siempre atento a los factores de seguridad, servicio, disponibilidad y control.

El único límite es la imaginación.

Fuente: HP Blogs

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