RRHH, Coaching y Liderazgo|3 agosto, 2010 16:23

A “quemar las velas” y tirar de remos

Por Giuseppe Concas.- Giuseppe nos remite otra “charla” con Paco Muro (Consultora Otto Walter) del todo interesante. Disfrutad.

“…Se ha parado el viento, estamos en un entorno en que el único empuje disponible para que el barco avance es el que seamos capaces de proporcionar por nosotros mismos. Hay que desempolvar los viejos remos del esfuerzo y sacrificio, el todos a una, y olvidarse ya de aquellos tiempos gloriosos en los que la brisa de la economía boyante empujaba nuestra nave simplemente desplegando las velas de nuestra oferta. La única cuestión entonces era colocarlas mejor o peor, para avanzar más o menos rápido, pero los buenos resultados estaban casi garantizados y había sitio para que todos acabaran en posiciones de rango, como marineros de primera, cabos, contramaestres, capitanes o cargos varios.

Hoy todo es diferente, y muchos aún no parecen captar de qué va esto ahora. Algunos descubren estupefactos para qué servían aquellos palos alargados que se guardaban en la bodega y aprenden, con sorpresa, que los bancos en paralelo bajo cubierta no eran un espacioso comedor para celebraciones, sino los puestos para los remeros.
Hay que aprovechar lo poco que queda para reestructurarse y reconvertir los lujosos cruceros en humildes galeras. Es momento de vender las velas, inservibles ya para su función, y usar esos recursos para reforzar los remos. Si no “quemamos hoy las velas”, pronto lo que tendremos que quemar serán las naves, y eso sería el principio del fin, no el principio de la salida.

Así que, a remar tocan. Y saldrán ampollas, y agujetas, y tardaremos algún tiempo en coordinarnos, porque hace mucho que no tocaba tirar del carro sin más energía que nuestras propias capacidades, pero pronto esas ampollas se convertirán en callos, las agujetas en músculo y el desorden en perfecto ritmo acompasado.

Lo que hace falta ahora es un buen almirante, con arrestos y credibilidad, que sepa marcar un rumbo, un buen plan, y muchos remeros que arrimen el hombro. Y así, entre todos, sacaremos esto adelante y lograremos que sobrevivan nuestras empresas hasta futuros tiempos, en los que volveremos a navegar por nuevos mares ventosos.

Ya procederá entonces equiparse con buen velamen, que se conseguirá, seguro, porque cuando sopla a favor siempre hay soluciones al alcance de la mano. Lo difícil es actuar con destreza en periodos de escasez, donde parece que todo se para, cuando, a menudo, lo verdaderamente cierto es que el que se queda parado es uno mismo.

Actuemos raudos, porque la salvación de la mayoría de las empresas en España pasa por tomar decisiones de inmediato, salvar cuantos puestos de trabajo sea posible, aún a costa de tener que sacrificar unos pocos, o parte de los salarios, o activos. Es compromiso de todos, sacrificio de todos y esfuerzo de todos. Lo prioritario ahora es que el barco siga a flote, porque sin empresa no hay empleos, y ahí deberían focalizarse todos los esfuerzos, lo demás son pamplinas de político insensato.

Sabemos con qué únicos recursos contamos. Con los que nosotros, los que formamos las empresas seamos capaces de poner en juego en el escaso margen de actuación que aún nos queda.

¿Nos quedamos esperando a que vuelva el viento entre lamentos y quejidos, o nos ponemos a remar a tope de una vez sin rechistar, junto a la gente implicada, donde el único grito que se oiga sea: “¡Aquí estoy, decirme qué remo me toca!”?…”.

1 comentario

  • Me gustaría añadir estos trucos para que nunca “te pille el toro” y daros las gracias por publicar las charlas de Paco Muro, que siempre me ayudan ir adelante…G.C.

    Procura concretar al máximo con tu jefe qué espera exactamente, y sobretodo cuales son las prioridades, así te evitarás perder el tiempo en cosas que luego descubres que eran secundarias y te podrás centrar en lo importante.
    Si ves que no vas a poder finalizar a tiempo, no dudes en decírselo a tu jefe cuanto antes añadiendo los motivos objetivos, tipo: “no va a estar a tiempo porque estoy con esto y con esto que también me has pedido y nos falta esto que no llegará a tiempo”. De esta forma tu jefe será tu aliado y te ayudará a encontrar una solución o ver cómo lograr lo máximo posible. Esto es mucho mejor que si al final apareces con un “no está hecho” sin haber dicho nada antes, porque entonces formarás parte del error y quedarás como un incompetente.
    Si dependes de información o intervención de otras personas avísaselo ya, no esperes al momento en el que precisarás su ayuda porque es probable que justo ese día no estén disponibles. Entérate qué nivel de acabado final desea el que te encargó el trabajo.
    Si le vale a nivel borrador habrás ahorrado mucho tiempo.
    Si lo precisa en un informe a colores, encuadernado y rodeado de pétalos de rosa deberás tener previsto el tiempo de acabados finales, que siempre es más del que esperabas.
    Si la cosa resulta ser mucho más sencilla de lo que te habían adelantado, déjales creer que ha supuesto un gran esfuerzo por tu parte y márcate un tanto presentándolo antes y mejor de lo que esperaban, eso sí, sin olvidarte de comentar lo mucho que te has esforzado para hacerlo.
    Si el trabajo lo hacéis a medias entre varios ¡asegúrate de que no os repetís y que cada uno hace una parte complementaria al otro, y que los formatos son compatibles! Eso evitará duplicar esfuerzos inútiles y disgustos de última hora.
    Si en un momento del proyecto se acumulan las tareas y te sientes desbordado no trates de hacer varias cosas a la vez, ya sabes, “el que mucho abarca…”
    Comienza por una tarea concreta y acábala, y así una detrás de otra. Verás cómo el proyecto avanza y te sentirás mejor al ir cerrando asuntos.

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