François Vatel

Vatel fue hijo de un granjero lo que para la época fue algo asombroso dado a sus orígenes. En esa época se demostraba el poder político mediante grandes exhibiciones de alimentos durante la cena y, por tal motivo, los grandes chefs fueron considerados como “trofeos”; era la manera en la cual la realeza demostraba su soberanía ante los demás.

Él no era un chef, sino un “maestro de la cocina” por supervisar las cocinas del Príncipe de Condé en Chantilly y por ser un excelente creador de nuevos platos. A él se le atribuye la creación de la “Crema Chantilly” para un banquete en 1661.

Mientras estaba en el empleo de Nicolas Fouquet, Superintendente de finanzas, el Príncipe de Condé, logró atraer a Vatel para  su servicio. En 1671 llegó la gran oportunidad para Vatel de lograr fama por la llegada del rey Luis XIV con su séquito de 200 invitados. En ese momento, el cocinero del rey era La Varenne y Vatel vio la oportunidad para demostrar su superioridad.

En la primera noche de la visita del rey (23 de abril) decidió hacer un menú ligero:

Sopa de tortuga
Pollo en salsa de crema

Trucha frita
Faisán asado

Al llegar  75 invitados más de lo esperado Vatel fue avergonzado, porque sentía que algunos huéspedes de las mesas no recibieron suficiente faisán asado. Su personal le aseguró que nadie se había percatado del faltante y todos los invitados estaban contentos, a pesar de eso aún estaba furioso por su supuesto mal trabajo.
En las primeras horas de la mañana siguiente esperaba un lote de pescado, pero cuando llegaran sólo unas cuantas cajas, Vatel se angustió al no poder alimentar al rey y sus  invitados lo suficiente. Se fue a su habitación, escribió una que con la frase “la vergüenza es demasiado para soportar”, fijo su espada en el marco de la puerta y se apuñaló a sí mismo (ocho veces de acuerdo con algunos informes). Poco después, al quererle informar que el resto del pescado había llegado, su cuerpo fue descubierto.

La comida siguió adelante como estaba previsto, excepto por la omisión de filete de lenguado como una señal de respeto.

El menú de la comida fue:

Anchoas Sevigné
Melón con proscuitto di Parma
Quenelles de langosta con salsa de camarones
Pierna de cordero
Pato Vatel sautéed en vino de Madeira
Bomba de Fresas

En la siguiente semana no se pierdan “La vanguardia en la cocina”.

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